Las Reputaciones

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La conversación entre el escritor Juan Gabriel Vásquez y Felipe Restrepo Pombo, ambos oriundos de Bogotá e invitados de la versión 2014 del Hay Festival en Cartagena, terminó alrededor de las 6:35 de la noche del Jueves 30 de Enero de este año. El autor de “Las Reputaciones”, una novela de 127 páginas sobre lo que sucede en dos días de la vida de un caricaturista político llamado Javier Mallarino, habló de sus obsesiones como escritor y de su gusto por la tragedia y el fracaso del individuo como tema literario.

Al final del conversatorio, el escritor leyó para nosotros un fragmento de su novela: ese que nos muestra que la soledad es una forma de estar en el mundo, que los eventos del pasado y la manera en que los recordamos van construyendo nuestro presente y determinan lo que la vida nos deparará en lo venidero. Finalizó con una descripción de las circunstancias en las que se suicidó el caricaturista Colombiano Ricardo Rendón, el cual fue celebre por sus duras críticas al ejercicio del poder en en la primera mitad del siglo XX. Este suceso histórico lo intriga desde sus años de universidad y fue motivo de la escritura de esta novela.

Hay algo en “Las Reputaciones” que la convierte en una luz tenue que ilumina apenas, un aspecto volátil de la vida, algo que la hace monstruosa y difícil: nos muestra que poco podemos hacer para controlar lo que nos pasa. Que no somos capaces siquiera de identificar esos instantes de la vida que van moldeando lo que somos y que nos ponen en situaciones en las que tenemos que tomar decisiones trascendentales; no podemos encerrarlos en un círculo como hacía Mallarino con los temas sobre los que iba a dibujar sus caricaturas de opinión.

Aún sigo pensando en Beatriz, la hija médico de Mallarino. En su sufrimiento, en su instante: explotaba burbujitas de plástico entre su índice y su pulgar cuando era apenas una niña, para disipar la tensión que le provocó el divorcio de sus padres. En lo que sentía, ya de adulta, mientras ayudaba a toda esa gente desconocida como voluntaria y en como compartía su vida con ellos, mientras su novio pensaba en cómo deshacerse de su relación con ella. En su madre Magdalena que quería enseñarle a estar sola, porque ella había aprendido a estar sola. En Mallarino que por aferrarse a lo que solo existía en su mente: su Reputación, fue un gran contribuyente junto con su esposa de la vida de su hija, de su manera de estar en el mundo.

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